Lantarurú (Gaspar Sanz)

Durante el siglo XVII, España se destacó como uno de los países con excelentes músicos, especialmente en lo que respecta a instrumentos de cuerda pulsada como la vihuela y la guitarra. Existen muchas teorías sobre el origen y la evolución de estos instrumentos y sobre cuál de ellos es el antecesor de la guitarra española actual. Algunas fuentes sostienen que la vihuela de seis cuerdas y la guitarra barroca de cinco son totalmente diferentes, mientras que otras dicen que eran prácticamente lo mismo, diferenciándose solo por la calidad de la música que se tocaba en cada uno. Durante este tiempo, la guitarra fue criticada por las autoridades eruditas, pero aún así existía una gran variedad de ritmos y formas musicales que se tocaban tanto en punteado como en rasgueado.

Gaspar Sanz, uno de los grandes músicos de la época, estudió teología, música y filosofía en la Universidad de Salamanca, y tocaba el órgano, así como la guitarra. Su obra más importante, "Instrucción de música sobre la guitarra española", publicada en 1674, está dividida en tres libros y explica la técnica del instrumento, la teoría musical, el rasgueado, el punteo, y la lectura de la cifra. Incluye un amplio repertorio de ritmos y formas musicales vigentes en el siglo XVII, así como gráficos con las posturas básicas más usuales en los acompañamientos, similar a como aparecen en las canciones de hoy en día. Su obra todavía se utiliza en los conservatorios para aprender el repertorio guitarrístico del periodo barroco.

La lección incluye una pieza llamada "Lantururu", originalmente escrita en tablatura italiana, que se tocaba contando las cuerdas al revés, y que se utilizaba en una obra teatral con personajes populares que se representaban en el descanso de una obra mayor. La interpretación de esta pieza requiere ablandar los dedos para que la melodía suene fluida, cortar los bajos al cambiar de uno a otro para evitar que se mezclen los sonidos y formen una bola confusa, formar un acorde en el compás, y procurar no levantar mucho los dedos de la mano izquierda. Si se escucha esta pieza tocada en una guitarra barroca, se puede lograr un sonido metálico al pulsar más cerca del puente que de la boca.

Durante el Renacimiento, la guitarra tenía cuatro órdenes de cuerdas, pero en España se introdujo una más, lo que llevó a que la guitarra se llamara española para diferenciarla de la de cuatro órdenes utilizada en otros países. Siempre que se toma música de otra época, se tiene la posibilidad de acercarse al espíritu en que fue hecha e incorporar a la interpretación algunos elementos expresivos que de otra forma se desconocerían.

Gaspar Sanz - Lantururu.pdf
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